Una Odisea -Como Otra Cualquiera-

Estancar: Prohibir el curso libre de cierta mercancía, concediendo su venta a determinadas personas o entidades.

Estanco: Sitio o tienda donde se venden géneros estancados, y especialmente sellos, tabaco y cerillas.

  Supongo que alguno de vosotros alguna que otra vez ha contratado una línea de teléfono telefónicamente, valga la redundancia, y ha llegado al momento ese en que te dicen eso de: “Bueno, a partir de ahora vamos a grabarle, para que dicha grabación sirva como documento fehaciente de su deseo de contratar con nosotros dicho servicio”. Y luego empiezan: “Es usted Don…,? , su DNI es 24.2…?, etc.”. Y tú lo único que tienes que hacer es ir respondiendo que “Sí” a todas las preguntas. Pues bien, si vosotros pensáis que ese mismo sistema es el que utilizan para dar de baja el contrato, vais apañados.

  El finde pasado me dispuse a dar de baja una línea de Movistar que no utilizo desde hace tiempo, de una tarjeta que compré hace años, y de la cual me van a empezar a cobrar una cuota fija de aquí a tres semanas, haga consumo o no de ella. Pues bien, pensando -ilusamente claro- que el sistema de dar de baja la tarjeta iba a ser similar, y tan fácil, como lo fue darla de alta, llamé al 1004. No voy a contar aquí todo el proceso desde que llamé hasta que por fin, después de pasar por unos cuantos operadores que intentaron convencerme de que no diera de baja la tarjeta, me pusieron ya con una operadora del departamento de bajas, ya que no quiero contaros cosas que desgraciadamente ya sabéis. Total, que pensando que lo más difícil era llegar a esa operadora, y ese paso ya lo había superado, ya me imaginaba que a partir de ahí lo demás era sencillo: expresar mi deseo de darme de baja, identificarme y poco más.

        – Hola, quisiera dar de baja el número 617.12….
        – Sí, ya lo veo, pues nada, apúntese
        – Cómo?
        – Sí, sí, que si tiene para apuntar?
        – El qué?
        – No quiere usted dar de baja una línea?
        – Sí, sí, eso era, le digo el número de nuevo?
        – No, no, si no hace falta, es que nos tiene que mandar una carta a..?
        – Cómo, una carta, pero una carta de esas de papel?
        – Sí, si, le voy a dar una dirección
        – A ver, es que no me aclaro, no me puedo dar de baja por teléfono?
        – No, esa modalidad no existe
        – Pero bueno, me está hablando de una carta, pero no le vale un email?
        – No, no, es que tiene que ser una carta dirigida a un código postal
      – A ver, señorita, tampoco le vale que haga la carta, la firme, la pase a PDF y se la mande por email?, pero si es lo mismo
        – Perdone señor, pero, yo no pongo las reglas, es que tiene que ser a un código postal de Madrid
        – Ok, ok, déme la dirección que me la apunto. Otra cosa, pero, entonces, cuándo me dan de baja el número?
        – Pues cuando nos llegue la carta
        – O sea, que ahora para que ustedes me den de baja el número dependo yo de que no se pierda una carta y les llegue a ustedes. Y si no les llega, cómo sé yo que les ha llegado la carta, me llaman ustedes para decirme que ya me han dado de baja?
      – No, no, nosotros qué le vamos a llamar, simplemente usted esté pendiente, y cuando deje de recibir facturas es que ya nos llegó la carta
 

  En fin, que teniendo en cuenta que ahora dependía de que les llegase una carta, que el contrato iba a seguir de alta hasta que no les llegara la misma, y que coincidía con que dos días después yo iba justamente a Madrid a una jornada del curso que os comenté en otro post anterior; escribí la carta, y me la llevé en la mochila con la intención de echarla en un buzón de Madrid, al objeto de que llegara lo antes posible al susodicho apartado de correos. Y mira tú por dónde que yo tenía en casa un sello de correos de 2011 de 0,35 €, y aún sabiendo que los sellos para España habían subido para este 2012, le quité la pegatina y lo pegué, con la intención de comprar en el camino otro sello con la diferencia y pegarlo en la carta.

  Y aquí empieza la odisea. En el primer estanco que entré en Madrid, no tenían sellos, así como suena. Pongo a Rajoy por testigo que era un estanco oficial, de esos con un cartel rojo y amarillo con una “T” y debajo las palabras: “Expendeduría nº…”, que ni era un quiosco, ni un semiestanco, ni nada parecido, y que yo sé identificar un estanco de una pescadería.

        – Hola, me da un sello para aquí para España
 

  Aparte del sello con la diferencia para la carta, también quería comprar un sello para tenerlo de reserva.

        – No, es que me he quedado sin sellos
    – Bueno, pues déme otro cualquiera, aunque sea de un importe superior
        – No, es que ya le he dicho que me he quedado sin sellos
      – Me está diciendo que no tiene un triste sello en todo el estanco?, si me da igual, el que sea
 

  Salí un momento a la calle para ver el letrero del establecimiento y cerciorarme de que me había metido en un estanco oficial. Al comprobar que no me había equivocado pensé para mis adentros que si en un estanco no tienen sellos, en dónde los van a tener, en una ferretería?. Y no entendía como se puede uno quedar sin un triste sello en un estanco, quizá es que los sellos caducan, o son perecederos y se echan a perder. Los que no venda hoy, ya los venderá mañana. Joder, el tabaco sí es perecedero, y tenía todas las estanterías llenas de cajetillas.

        – Bueno, y me puede decir por aquí cerca dónde puedo encontrar sellos?
        – Pues no sé si en el estanco que hay bajando por aquí a la derecha tendrán
 

  Hombre si me llega a decir: “pues no sé si en la pescadería que hay bajando por aquí a la derecha tendrán”, lo hubiera entendido, pero eso de que no sabe si en el siguiente estanco tendrán sellos o no, entonces, dónde coño se venden los sellos?. Al final encontré un estanco con sellos en la estación de Atocha, al lado de donde paran los taxis.

        – Buenas, me da un sello para aquí para España
        – Sí, aquí tiene
 

  La chica, en vez de darme un sello de 0,36 €, que son al parecer los que rigen desde el 1 de enero de este 2012, me dio dos sellos, uno de los del año pasado de 0,35 € -como el que ya tenía yo puesto en la carta- y otro de 1 céntimo.

        – Gracias, me puede dar ahora otro sello solo de 1 céntimo para esta carta?
 

  Le mostré la carta para que viera el sello de 0,35 € ya pegado en ella. Y aquí es cuando empezó lo realmente Kafkiano.

        – No, no, es que no le puedo vender solo un sello de 1 céntimo
      – Ok, pues déme el sello más pequeño que tenga, de 5, de 10 céntimos, lo más pequeño que usted venda
 

  Segunda en la cara

      – Que no, que no, que solo le puedo vender un sello de 0,36 € -aunque en verdad eran dos, uno de 35 céntimos, y otro de 1 céntimo-, que es que no tenemos otro tipo de sellos.
 

  Vuelvo a efectuar la misma operación que en el estanco anterior, me salgo del establecimiento, miro el letrero de la entrada: ESTANCO, expendeduría nº…, etc., y me meto de nuevo para adentro.

        – Verá es que no lo entiendo, me dice que no me puede vender el sello de 1 céntimo sólo, y eso, esto no es un estanco?
        – Mire señor, Correos solo nos ha mandado sellos de 1 céntimo para completar con los que ya teníamos del año pasado y venderlos con la subida. Si usted quiere poner el importe de lo que le falta a la carta, váyase a Correos, que le pesen la carta y le cobren la diferencia
 

  ¡¡ QUE ME FUERA A CORREOS A QUE ME PESARAN UNA CARTA CUTRE !! pretendía la niñata, que ya se estaba subiendo a la parra viendo que al final yo no estaba dispuesto -por lo absurdo que lo veía- a pagar 36 céntimos, cuando solo me hacía falta un sello de 1 céntimo. Pues no, la niñata estaba equivocada, pues conociendo como conozco a los de Movistar -no olvidemos el inicio de laodisea y para qué era la carta-, aún viendo la absurdez del tema, y teniendo en cuenta que antes ya había estado en otro estanco -sin sellos- claudiqué, y con toda la resignación del mundo, le dije:

        – Ok, déme el sello de 0,35 € y el de 1 céntimo
 

  Para el que le haga falta alguna vez, el buzón de la estación de Atocha se encuentra en la planta de arriba, donde se paran los coches para recoger y dejar gente. Por cierto, que nunca he entendido el porqué no ponen los buzones al lado de los estancos, sería mucho más fácil: un estanco, un buzón, un estanco, un buzón. Bueno, pues camino del buzón cuando iba a proceder a quitarle la pegatina al sello de 1 céntimo, pegarlo en la carta y por fin echar la carta de baja del contrato de Movistar al buzón, me doy cuenta que el sello es de los antiguos, que no es de pegatina, si no de untarle saliva. Bueno, pues cuando procedo a ello, veo que aquello no pega apenas, y que se adhiere poco, así que le vuelvo a untar saliva, y con toda la fuerza de la mala hostia que tenía encima lo pego en la carta debajo del que ya había. Inútil, el sello apenas sigue adherido a la carta por uno de sus extremos. Y justo cuando estoy comprobando que eso en cualquier momento se va a caer, se levanta una pequeña brisilla de aire suficiente para que el sello se despegue y salga volando.

  Yo en aquél momento ya no me creía lo que me estaba pasando, y miraba para todos lados buscando las cámaras. A qué ir de nuevo al estanco a decirle a la niñata con la que casi me había peleado, que me había dado un sello que no se adhería, y que me diera otro, si antes ya no me había querido vender un sello de 1 céntimo, ahora mucho menos me lo iba a regalar. Así que pensando que le tenía que comprar otros dos sellos, claudiqué de nuevo, cogí el sello de 35 céntimos que hacía un ratillo acababa de meterme en la cartera, le quité la pegatina -éste sí era de pegatina-, y aunque fuera la historia más Kafkiana que me ha pasado -superando a cuando un día me metí a ver una peli de Mr Bean, que algún día contaré-, alcé la vista al cielo, juré en arameo, y le puse el otro sello de 35 céntimos a la carta. Y así, con dos sellos de 35 céntimos, deposité la carta de baja del contrato de Movistar en el buzón de la estación de Atocha.

  Ahora ya solo falta que no me den de baja el contrato del móvil, porque Movistar me diga que una de las condiciones del mismo, es que no se pueden dar de baja contratos con cartas que lleven sellos por un importe superior al estipulado para una sola carta.

  Veremos.

Advertisements
This entry was posted in Miscellaneous. Bookmark the permalink.

3 Responses to Una Odisea -Como Otra Cualquiera-

  1. marisa says:

    Jajajaja increíble Jajajaja increíble surrealista!

  2. Jose Luis says:

    jajaja

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s